Siempre he sido de masticar las sensaciones, los sentimientos. ¿Sabéis eso que dicen que la comida se ha de masticar como mínimo una decena de veces para aprovechar el sabor? Pues con la vida igual. Se ha de masticar, tanto lo bueno como lo malo. Se ha de masticar hasta que te deje buen sabor de boca.
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