No es una de esas chicas, no, ella no, lo sabia ella y lo sabían todos. No lo era y nunca lo sería.
Ella te roba el aliento con una de esas miradas, pese a su poca edad, que no llegaba a la veintena, era capaz de bajarle los pantalones a cualquiera, ¡ y luegos les dejaba a todos con el culo al aire!
Olía a rebeldía, a independencia, a libertad, pero su frasco era tan dulce y frágil que te daban ganas de abrazarla, aun que no lo necesitaba, ella nunca lo necesitaba...

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